La decisión del PT
En el caso del PT, sobra decir, pugnará por la entidad de Michoacán y el liderazgo de Reginaldo Sandoval para encabezar la coordinación de la defensa del voto
Morelia, Michoacán, 12 de enero de 2026.- Si nos ponemos a analizar el calibre o la envergadura de los proyectos de reforma judicial y electoral, esta última se robará más los reflectores por la forma en cómo ha ido acaparando la atención.
Es verdad, sabemos que Ricardo Monreal adelantó un poco el contenido que se discutirá y analizará, primero, en las comisiones correspondientes del legislativo. No sé si sea de mucha utilidad conocer los pormenores que se han dado a sabiendas de lo que puede llegar a plasmarse.
Como se ha ido anticipando, el proyecto cuenta con lineamientos específicos para reducir el financiamiento a los órganos electorales y, de paso, acotar el número de representantes por la vía plurinominal que, al final de cuentas, son el producto de una votación que se decidió en las urnas.
Se puede decir, a bote pronto, que la reforma ofrece una restructuración al excesivo presupuesto que se destina para el órgano electoral. Eso, desde luego, no es un tema que entraría mucho en debate.
Los más beneficiados serían la sociedad, pues el techo financiero se maneja con los impuestos que pagamos a diario. Siendo así, alcanzaría para operar más obra e infraestructura, lo mismo que hospitales y centros de enseñanza y aprendizaje.
Pero el verdadero debate, no hace falta decirlo, se concentrará en la disminución de espacios de representación proporcional. Como sabemos, el parlamento está compuesto por 300 distritos federales que se eligen por voto a lo largo y ancho del país. Los otros 200, para integrar el esquema, salen de la parte proporcional de las cinco circunscripciones del país.
De hecho, costó mucho trabajo que se le diera voz a las minorías en los tiempos dominantes del PRI. En aquel entonces, sobra decir, pasaba por encima una aplanadora que, única y exclusivamente, se encargaba de revalidar los designios del poder institucional.
Siendo así, hay motivos suficientes para defender los espacios de representación proporcional. No se trata, al menos en los partidos progresistas, del poder por el poder, sino de darle forma, voz y decisiones a las minorías a través de asambleas o parlamentos.
Podemos entender que eso fue lo que reivindicó a la izquierda en aquel entonces. Sin importar la hegemonía del conservadurismo, a plomo, el PT defendió a capa y espada temas sustanciales cuando figuraba uno que otro representante. No eran voces aisladas, sino hombres y mujeres que, ante los caminos sinuosos, daban la batalla en las tribunas de ambas cámaras.
Ahora que la izquierda es mayoría, queda claro, no sería sano para una democracia acaparar todo el poder. No hace falta decir cuál será la posición del Partido del Trabajo, que velará por sus intereses. Será, por esa simple razón, un enorme desafío para Morena conseguir los votos suficientes.
El PT, de hecho, es un férreo defensor de las minorías. Ellos, a propósito, siempre han estado a favor de profundizar esas expresiones para que el derecho a disentir no sea una mera especulación, sino una realidad de aquellos que tienen una opinión distinta. No siempre se debe estar de acuerdo, más allá de que se comparta una agenda común.
A nuestro juicio, tienen que pasar muchos factores que verdaderamente influyan en un acuerdo que beneficie a todos. No hablo solamente de conservar espacios de representación proporcional, sino de la flexibilidad en los puestos de elección popular a los que el PT tendrá derecho a pedir abanderar por ser pieza fundamental de esta coalición.
Como sabemos, quien más ocupa posiciones es Morena. No pasa nada si el partido guinda sacrifica algunos enclaves y cede la estafeta. Es, en efecto, perfectamente entendible que para resolver el tema de la reforma tendrá que caber la tolerancia y, con ello, no limitar ni supeditar aspiraciones legítimas que tienen algunos protagonistas.
En tales circunstancias, que harán valer su derecho, el Verde Ecologista en un hipotético escenario puede quedarse con San Luis Potosí. En el caso del PT, sobra decir, pugnará por la entidad de Michoacán y el liderazgo de Reginaldo Sandoval para encabezar la coordinación de la defensa del voto.
Por eso la reforma será un punto de inflexión que puede marcar un antes y un después. Entonces, en la medida que no se imponga el contenido a rajatabla, y tratándose lo más posible de ser equitativos, el tema caminará sin contratiempos.
Mientras, está clarísimo, el tópico no podrá maniobrarse tal y como se enviará, si busca imponerse sin quitarle una coma, máxime cuando está en juego no solo la agenda de reformas que se han ido anunciando, sino la propia contundencia que ha mostrado la coalición a lo largo y ancho del país.
Cuando está a plenitud, en definitiva, es porque se ha construido una sociedad entre Morena, PT y Verde, que ha sido infalible para doblegar a la oposición.
Podemos dar por hecho, de igual forma, que cuando una coalición se fragmenta se corre el riesgo de perder presencia y simpatía, como el caso de Veracruz y Durango, donde Morena acotó su poder y, por ende, el PT aprovechó las circunstancias al aportar activismo y los recorridos territoriales.




