Manolo García reitera inelegibilidad de Memo Valencia para dirigir el PRI en Michoacán
El aspirante cuestiona la congruencia del actual dirigente, señalando sus antecedentes como candidato de otro partido en 2018
Morelia, Michoacán, 12 de marzo de 2026.- El proceso interno para la renovación de la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Michoacán suma un nuevo capítulo de controversia. Manolo García Paulín, aspirante a liderar el Comité Directivo Estatal, se pronunció respecto a la acreditación emitida por el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) sobre los antecedentes partidistas de su contendiente, Guillermo Valencia Reyes.
El centro de la impugnación
La declaración de García Paulín surge tras la recepción de un oficio del órgano electoral que confirma que Valencia Reyes contendió como candidato bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) durante el proceso electoral de 2018.
Para el aspirante, este hecho no representa un conflicto de carácter personal, sino un dilema de estatutos y principios partidistas. García Paulín subrayó que la competencia del actual dirigente contra el PRI en el pasado reciente vulnera la relación de confianza con las bases del partido.
Argumentos de congruencia y lealtad
Durante su mensaje, García Paulín centró su postura en tres ejes fundamentales:
- Identidad partidista: Cuestionó la legitimidad de que una persona que compitió contra el PRI en una elección constitucional pretenda hoy encabezar el mismo instituto político.
- Defensa de la militancia: Aseguró que la impugnación presentada tiene como fin último proteger la «lealtad y la congruencia» hacia quienes se han mantenido en las filas del tricolor.
- Perfil de la dirigencia: Sostuvo que el partido requiere de un liderazgo que «nunca haya estado del otro lado de la boleta».
“La política también se trata de congruencia. Quien decidió competir como candidato del Partido Verde contra el PRI tomó una decisión pública y clara frente a la militancia”, afirmó García Paulín.
Contexto actual
La resolución de este conflicto queda ahora en manos de las instancias internas de justicia partidista y, eventualmente, de los tribunales electorales, quienes deberán determinar si el antecedente de 2018 constituye un impedimento legal para que Guillermo Valencia mantenga o valide su posición en la dirigencia estatal.




