Editoriales

La izquierda ganará Michoacán

Lo cierto es que, más allá de todo, esas decisiones están en manos de las tres dirigencias nacionales que evaluarán a detalle cada una de las postulaciones para que no exista el riesgo de fracturas o divisiones prematuras

Morelia, Michoacán, 25 de mayo de 2026.- Sabemos de sobra que Morena es la primera fuerza de México. Eso, por lo tanto, permite ir haciendo pronósticos de la contienda electoral que se avecina, sobre todo cuando hemos entrado en una fase de organización y planeación con las tres fuerzas.

La senadora Ruth González mantiene, en el ámbito interno, una ventaja ampliamente holgada con el Verde Ecologista en San Luis Potosí. Esto implica que no habrá mayor incertidumbre al momento de tomar decisiones, pues la mayoría de la población, con señales claras, parece inclinarse por su figura. Bajo ese escenario, la legisladora asumirá el desafío más importante de su trayectoria política, eso sí, sin el esquema de alianza; es decir, solos.

Su ventaja no es casual: la ha administrado con precisión gracias a los intensos recorridos territoriales que realiza por toda la región. Esa presencia constante ha sido determinante, al punto de no dejar espacio ni margen para que otros actores puedan incorporarse de lleno a la contienda que integra la coalición Seguimos Haciendo Historia. Eso, de hecho, perdurará ahora que hay señales de flexibilidad.

Como sabemos, habrá diálogos permanentes para ponerse de acuerdo en los espacios de participación de la elección intermedia. La mayor de las relevancias, sobra decir, es que esas mesas de trabajo para alcanzar consensos se están llevando a cabo a nivel nacional. De hecho, la principal lectura que tenemos, dados los movimientos estratégicos de la presidenta en la dirigencia nacional, nos da una idea clara de que habrá pluralidad y equilibrio entre las fuerzas, mayormente para ceder espacios de participación.

Desde la dirigencia nacional, donde el manejo será permanente y decisivo, se tomarán las decisiones. Hasta donde sabemos, será un cruce de información que tenga mucho alcance y resonancia, sobre todo ahora que reina el buen ánimo por construir una convergencia vigorosa.

En Michoacán, por ejemplo, un factor determinante para sostener una alianza será el Partido del Trabajo y, desde luego, la gestión de Reginaldo Sandoval. Ambos, de hecho, decretarán la voluntad que se necesita para que la izquierda siga imponiendo condiciones, máxime ahora que reconocemos que, como tal, no será un día de campo por la irrupción de otras fuerzas políticas. 

Como sabemos, hace unos días circuló la encuesta de Enkoll, para El Universal. Supimos, con datos concretos de una de las mejores metodologías de México, que la izquierda se sostendrá con paso firme, específicamente con los votos que aportarán los aliados para no dejar margen de duda de la gobernabilidad que habrá. El PT, por ejemplo, no solo contribuirá con una cantidad importante de votos, sino con la experiencia territorial y la madurez para encarar un proceso de esta naturaleza.

Podemos decir, en resumidas cuentas, que cumplirá a cabalidad con su función operativa, que es complementaria para arrasar en la gubernatura, lo mismo que el legislativo local y en la mayoría de los ayuntamientos, en los que habrá un equilibrio en el reparto de posiciones en ese afán de mantener intacta esa fuerza que, en definitiva, luce implacable para los retos que se avecinan.

Y ahora que hay gestos de buena voluntad para reconocer el poder político del PT no solamente en Michoacán, sino a nivel nacional, vendrá una etapa de evaluación para edificar ese motor que habrá de avanzar en unidad a la hora de encarar el ejercicio democrático. Siendo eso un factor crucial, la clave de todo será la distribución equitativa.

El Partido del Trabajo, al igual que el Verde Ecologista de México, tendrá mano y margen de maniobra para poder quedarse con alguna entidad de las 17 que estarán en disputa. Eso, por lo tanto, abre la posibilidad de que el PT pugne por el Solio de Ocampo. El mayor indicador o las señales más nítidas, ni más ni menos, son los constantes viajes del coordinador de los diputados del PT en San Lázaro a tierras michoacanas. Sandoval Flores, en ese sentido, envía una señal de que el PT, como una expresión consolidada, tiene la suficiente estructura y confianza para tomar la estafeta de la coordinación de la defensa del voto.

Aquí, como en muchas partes, nos hacemos la pregunta: ¿qué tanto están dispuestos a ceder espacios de participación para sellar la unidad? De existir esa voluntad de la que hablamos, por supuesto, el Solio de Ocampo puede ser representado por el PT y Reginaldo Sandoval. Todo eso está en manos de las dirigencias nacionales.

Como ha sucedido en otros procesos, en efecto, se instarán mesas de trabajo que, al final de cuentas, prevalecerá el consenso y la negociación entre las tres fuerzas políticas, primero, en ese afán de construir un bloque poderoso y dominante que sea capaz de doblegar a todo aquel que intente arrebatarle el poder institucional. Quien asuma esa responsabilidad, que sabemos que en los hechos será un reto mayúsculo, tendrá en sus manos la oportunidad y la encomienda de construir el segundo piso de la llamada cuarta transformación.

Muchos podrán decir lo que quieran o lo que les convenga. Lo cierto es que, más allá de todo, esas decisiones están en manos de las tres dirigencias nacionales que evaluarán a detalle cada una de las postulaciones para que no exista el riesgo de fracturas o divisiones prematuras. De ser así, eso muestra madurez y altura de miras, sobre todo por el reconocimiento sustancial de cada partido, principalmente el del PT. En concreto, actuar con equilibrio y reconocimiento mutuo es la única vía para sostener una alianza ahora que se avecina el 2027.

Gobernadores y gobernadoras cierran filas con la presidenta Sheinbaum

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba