Lo nebuloso del encuentro de futbol México y Corea del Sur
Más de 9 mil aficionados morelianos celebraron el triunfo mundialista en el Centro de Convenciones
Morelia, Michoacán, 19 de junio de 2026.- El único gol del partido cayó casi al inicio del tiempo complementario por parte de Luis Romo. La jugada se originó cuando el portero de Corea del sur salió a cortar un balón aéreo, pero chocó con su compañero en la defensa y soltó el el balón dentro del área. Atento Romo aprovechó el descuido y definió para mandar el balón al fondo de la portería y obtener la victoria para la selección nacional Mexicana.
Alrededor de las 6 de la tarde y ya estaba todo listo para disfrutar el cotejo mundialista. Solo faltaba el gol. En su afán de provocar, la afición presente en Guadalajara, eligió una vía poco caballerosa que no pasó inadvertido para muchos en los enlaces televisivos previos al encuentro. “Corea va a probar el chile nacional, se escuchaba entre los tumultos del estadio en Guadalajara en la transmisión previo al choque.
El abarrotado lugar que habilito el gobierno del estado para instalar en el Centro de Convenciones la mega pantalla y que los aficionados que desearan presenciar el encuentro de futbol entre las selecciones nacionales Mexicana y la de Corea del Sur y que según reporte oficial fue de alrededor de 9 mil espectadores entonando en forma constante la porra de “Vamos México” y el tradicional Cielito Lindo dedicado a la escuadra mexicana.
Desde el silbatazo inicial aquello era un tumulto pocas veces visto. Y a las 19:10 no había ni un solo lugar en la espacio del Centro de Convenciones con mesas y sillas utilizables para ver el juego; las camisetas verdes estaban en todos lados convirtiendo aquello en una verdadera verbena Moreliana pocas veces vista.
De igual forma en una de las tomas, se vio a un entrenador que todos conocen como el Vasco Aguirre, majadero cabroneando en pleno juego a uno de los jugadores Sur Coreanos. Las cámaras de TV captaron el momento en que Javier Aguirre insultó al jugador, se comenta que este personaje acostumbra denigrar a jugadores rivales, aunque después lo niegue como si no lo hubiera detectado con el coraje mostrado a través de la television y diga que es debido a que lo quiere como hijo.
Aquellos que habían visto el partido en sus domicilios, en lugares públicos del centro de Morelia y en otros lugares de la ciudad, en peregrinación ruidosa tocando a todo lo que dan los cláxones con bandera, playera, algunos con sombreros y cervezas firmes en la mano. Familias enteras y amigos caminaron a un mismo lugar y festejar el resultado. Conforme los establecimientos se iban vaciando, la porra desembocaba en las Tarascas. ¡México, México! ¡Sí se pudo, sí se pudo! ¡Somos primeros de grupo!, coreaban.




