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El Derecho a la Ciudad: Día Mundial de la Población

En el marco de la conmemoración, analicemos el envejecimiento demográfico, las nuevas familias y el caso excepcional de Michoacán.

Morelia, Michoacán, 14 de julio de 2026.- El pasado 11 de julio se conmemoró el Día Mundial de la Población por parte del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva. El tema de este año es: «Hacer realidad las esperanzas y aspiraciones de las y los jóvenes, tanto hoy como en el futuro».

Los cambios poblacionales en México han sido tan significativos, que basta mencionar que la tasa de crecimiento poblacional disminuyó de forma sostenida, al pasar de 3.2% anual en la década de 1970 —cuando la población tendía a duplicarse cada 20 años— a menos del 1% en la actualidad. Otro indicador relevante es que aumentó la esperanza de vida; hoy en día es de 75.85 años en promedio a nivel nacional, aunque en Michoacán es de 74.54 años, es decir, 15 años más que en 1970. Claro que los retos son significativos ante un proceso de envejecimiento acelerado y el amplio conjunto de necesidades sociales que esto implica.

El envejecimiento poblacional suele ir acompañado de una reducción en el tamaño de los hogares. Además, la baja fecundidad provoca que las familias no solo disminuyan en número de integrantes, sino que se vuelvan más diversas. En la actualidad se identifican 11 diferentes conformaciones familiares, y de acuerdo con el INEGI, el promedio general de integrantes de los hogares fue de 3.3 personas, con una clara tendencia a la baja debido al cambio en las preferencias reproductivas.

Hoy en día, la mayor parte de la población se concentra en edades potencialmente productivas y reproductivas. Los menores de 12 años representan el 18.45% del total, mientras que los jóvenes de entre 12 y 29 años conforman el 29.74%. El mayor porcentaje (38.56%) corresponde a personas de 30 a 59 años; esta situación demanda implementar políticas de desarrollo que favorezcan el crecimiento de la economía e incrementen la productividad.

Por el contrario, la población mayor de 60 años representa el 13.24% del total, pero con una clara tendencia a incrementarse significativamente en los próximos 20 años. Un caso excepcional es Michoacán, en donde las personas mayores de 65 años representan el 34.5% del total de la población.

Hoy más que nunca es necesario fortalecer el diseño de políticas públicas bajo las condicionantes demográficas, y más en una entidad como Michoacán, donde la migración es una condicionante transversal por su incidencia directa o indirecta. Ante esto, dos conceptos adquieren relevancia:

  • Inteligencia demográfica: Entendida como la capacidad de la sociedad para producir datos y desagregarlos en aras de prosperar ante los cambios demográficos. Aquí el fortalecimiento del Consejo Estatal de Población (COESPO) y su vinculación con las secretarías de gobierno resulta fundamental.

  • Resiliencia demográfica: Entendida como la capacidad para adaptarse proactivamente a los cambios demográficos y mitigar sus impactos negativos; se trata de convertir en oportunidades las condiciones poblacionales para un desarrollo sostenible y de respeto a los derechos humanos.

Sin duda, la transición demográfica es un factor fundamental para el diseño de las políticas económicas y sociales —como las relacionadas con los ámbitos laboral, educativo, de salud, seguridad social y vivienda—, permitiendo adecuar las políticas nacionales a la realidad estatal y regional de Michoacán.

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