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La razón geográfica de la guerra en Palestina

Este pequeño lugar ha estado en guerra constante durante literalmente milenios. Podemos rastrear estos conflictos desde tiempos bíblicos y mucho antes.

Dublín, Irlanda, 25 de noviembre de 2025.- Hace ya varios años, y mucho antes de los eventos de octubre de 2023 que dieron comienzo al conflicto actual en lo que queda de la franja de Gaza, publiqué en este mismo medio lo que consideraba la causa profunda del constante conflicto que sucede en lo que hoy conocemos como Palestina: la geografía.

La geografía es el factor más determinante que existe en las relaciones internacionales y en la geopolítica. No importa las circunstancias humanas, es imposible modificar el contexto geográfico en donde se encuentre una nación o un estado.

Palestina se encuentra situada en una angosta franja del Mediterráneo oriental que comprende toda la costa del continente asiático en ese mar (quitando a Turquía), lo que comúnmente se conoce como la parte más occidental del Oriente Próximo. Estamos hablando de un pequeño territorio que actualmente está compuesto por el Estado de Israel, Palestina, Líbano, la costa de Siria y del oeste de Jordania.  

Este pequeño lugar ha estado en guerra constante durante literalmente milenios. Podemos rastrear estos conflictos desde tiempos bíblicos y mucho antes. Un sinnúmero de pueblos y naciones se han disputado el control de lo que los romanos llamaron Palestina: egipcios, griegos, macedonios, fenicios, persas, mesopotámicos, pueblos semíticos e israelitas han controlado por algún tiempo la región, sin poder otorgarle a la zona una estabilidad duradera. Probablemente, sólo los romanos y sus sucesores bizantinos fueron los únicos que lograron darle a la región algunos siglos de paz. 

En la actualidad, tanto analistas como interesados en el tema le dan una gran importancia al valor religioso y simbólico del lugar. No en vano las tres grandes religiones monoteístas tienen casualmente en la misma ciudad, Jerusalén, lugares sagrados de primerísimo orden. Sin duda, esto le añade a esta franja un grave factor de inestabilidad. Sin embargo, este hecho, importante y a tener en consideración, no explica la presión constante que existe en el Oriente Próximo, ni la inestabilidad de la zona antes de que estas tres fes aparecieran o se consolidaran. 

La geografía, en cambio, sí nos puede iluminar esta cuestión. El lugar es un nudo en donde se une el mega-continente euroasiático y éste con el norte de África. Desde tiempos inmemoriales, a esa zona llegaron los productos de Europa y de África para ser intercambiados por productos provenientes desde la lejanísima China, el norte de la India y Mesopotamia. Incluso en épocas relativamente más recientes los Vikingos lograron bajar hasta ahí desde su gélido norte a través del rio Volga, en la actual Rusia, pasando por el mar Caspio y el mar Negro. 

Es cierto que desde el siglo XVI la zona perdió un poco de su grandísima importancia debido a la utilización de los océanos como rutas comerciales, pero nunca dejó de ser relevante. Por el contrario, a partir del siglo XIX con la construcción del Canal de Suez, a unos kilómetros al sur, la región volvió a ser la ruta más transitada del mundo. Podemos agregar, además, que la construcción de modernos ductos que transportan gas y petróleo de Asia a Europa ha convertido a la zona en vital para multitud de naciones. Y, por si no fuera suficiente, la región ha ganado peso como un punto estratégico militar de primer orden, pues desde ahí Estados Unidos y Gran Bretaña han podido intervenir en el Medio Oriente apuntando hacia China y hacia la parte más austral de Rusia.

Así pues, podemos decir que, aunque el valor simbólico y religioso de Palestina sigue siendo un factor muy relevante, es cierto que es su posición geográfica la que la ha hecho tan relevante a través de las eras. Por desgracia, eso significa que todas las grandes potencias se han interesado, se interesan y se interesarán por dominarla o tener suficiente influencia en la región, como sucede en la actualidad.

Esto se traduce, por desgracia, en un constante conflicto que, aunque pueda ser de alta o baja intensidad, se trata de una guerra eterna. Tal vez, lo mejor que le puede pasar a las personas que viven ahí es que la Nueva Ruta de la Seda planteada por China se cristalice o que se generalice la utilización de los mares semi congelados del norte de Rusia. Así, el corredor comercial euroasiático se desviaría al norte, desinflando la histórica presión de la Palestina.

Y, ¿qué es occidente?

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