Editoriales

El año decisivo de Saúl Monreal

El 2026, calificado como el año decisivo de las definiciones políticas, marcará la pauta para concretar lo apresurados que están los tiempos en las sucesiones

Morelia, Michoacán, 05 de enero de 2026.- El 2026, calificado como el año decisivo de las definiciones políticas, marcará la pauta para concretar lo apresurados que están los tiempos en las sucesiones. Como sabemos, están en juego 17 gubernaturas y los espacios legislativos para constituir la Cámara de Diputados. 

Todo eso, desde luego, demanda una participación activa que los protagonistas tienen que llevar a cabo si no quieren quedarse rezagados en una campaña que no podemos deshacernos de ellas, máxime porque es una cultura que hemos arraigado desde la irrupción de las llamadas corcholatas. Eso, como tal, se convirtió en una costumbre que se ha propagado a cada distrito, municipio y entidad. 

De hecho, las fechas posteriores serán el hilo conductor para designar, a través de reglas, a los abanderados de los distintos partidos. Esa decisión, en el caso de la izquierda, recaerá en la encuesta o, en su defecto, en el consenso y la negociación.

Entonces lo que sigue, dicho sea de paso, será una lucha intensa que habremos de atestiguar en los próximos meses. Este año, en especial, se publicarán las convocatorias y, de paso, se reafirmará la alianza con los partidos aliados que, además de lo electoral, tienen una agenda en común con la presidenta de México. 

Nada puede estar más claro que estamos en coyunturas decisivas. De hecho, seguramente se reforzará la narrativa contra el nepotismo, que es una situación que, guiándonos por lo constitucional, ningún personaje queda limitado de sus derechos para participar. El pretexto será que desde la presidencia se ha marcado una posición para que Morena acote esa posibilidad. 

En cualquier caso, falta la opinión tanto del PT como el Verde Ecologista. El simple hecho de saber que tiene que existir una mesa de trabajo para definir posiciones, queda claro, le da muchas esperanzas a quienes tienen aspiraciones legítimas, especialmente si se trata de liderazgos consagrados.

El año 2026, principalmente las semanas venideras, serán el marco perfecto para que muchos cuadros ratifiquen su aspiración. Uno de ellos, que no acepta las limitaciones que ha puesto Morena, esperará paciente los tiempos mientras, en lo político, aprieta el acelerador y el activismo territorial. 

Hablamos de Saúl Monreal, senador de la República. Él, hasta donde sabemos, se ha reunido con referentes del PT y el Verde Ecologista a nivel nacional. En cualquier caso, el menor de los Monreal se moverá en la medida que la sociedad lo respalde. Su nombre, a todas luces, sigue siendo sinónimo de poder de convocatoria en el propio seno morenista, inclusive muy por encima de perfiles que están recibiendo todo el apoyo del gobierno estatal de Zacatecas. Han llegado al extremo de movilizar recursos a favor de ellos y, para colmo, no han logrado posicionarse con la gente.

Lo que hoy vivimos, muestra del respaldo ciudadano, es el apoyo a favor de Saúl Monreal. La cuestión es que, en definitiva, Morena ha cerrado las puertas y no creo que revierta la decisión de abanderar proyectos que tengan algún parentesco. Sin embargo, eso no significa que Saúl no participe en la carrera por la gubernatura. 

El mismo PRI, que le ha entregado el respaldo para ser su abanderado, abrió la posibilidad. Eso no es, por lo menos ahora, una opción para el legislador. Su principal apuesta, fiel a su estilo, será luchar hasta el final para colarse en la coordinación de la defensa del voto. A estas alturas, a propósito de ello, PT y PVEM saben lo factible que sería sumar a sus filas a un activo político de la talla de Saúl. De ese mismo modo, el partido guinda sabe que él, en un determinado momento, puede ser un punto de quiebre ante el ascenso que ha tenido Movimiento Ciudadano.

Si la idea de los órganos locales de Morena es defenestrar a Saúl Monreal, tal y como se percibe, puede traer errores de cálculo que, en un determinado momento, le cuesten refrendar el gobierno a la izquierda. No creemos que Luisa María Alcalde esté pensando en dejar en manos de lo local las decisiones finales, prestándose a una simulación de elección de estado. Digamos que todo eso, en lo nacional, se plasmará de común acuerdo en una mesa tripartita. 

De no llegar a ser Saúl el abanderado, en definitiva, lo pueden compensar con la secretaría de gobierno de Zacatecas. Algo similar a las posiciones que ofreció López Obrador a las llamadas corcholatas para asegurar su permanencia en el movimiento. Eso sería hacerlo de la manera más precisa y detallada para poner fin a la división y el encono.

Despojar a Saúl Monreal de sus derechos políticos no es, para nada, una solución ni un puente de acceso a la unidad. Lo que tiene que suceder, en lo político, es flexibilizar y dar apertura a la legitimidad de una participación que, junto con la población, se empuja por decisión colectiva y no por un capricho. 

Es simple, Morena ganará la gubernatura de Zacatecas siempre y cuando abran en abanico sin limitantes. El punto de partida será el diálogo y, con ello, sumar al menor de los Monreal como uno de los protagonistas de este proceso de transición que, con antelación, se encuentra en su mayor apogeo.

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