Editoriales

Hagamos eco: El golpe de la 4T al turismo

La decisión del presidente López Obrador de castigar severamente el recurso que se destinaban a actividades de promoción turística, ha sido errática y de graves consecuencias para estados que, como Michoacán, tienen una clara vocación turística

Morelia, Michoacán, 23 de enero de 2020.- Coincidirán conmigo: con solo pronunciar la palabra Michoacán se evocan recuerdos, historia, colores, tradiciones, cultura, arte, su gente; las raíces de un pueblo que ama a su estado y está orgulloso de él.

Quienes nos visitan de otros estados de México o de cualquier parte del mundo, quedan maravillados por el trazo arquitectónico de nuestro centro histórico en Morelia, por el increíble espectáculo de la naturaleza que brinda la llegada de la Mariposa Monarca a los bosques de oyamel; por los sabores y olores de su gastronomía, por sus pueblos originarios o por sus bellos paisajes y lagos.

Su potencial turístico lo ha llevado a ser el único estado afiliado a la Organización Mundial de Turismo, desde donde, por cierto, se afinan detalles para que este año Michoacán sea sede del Congreso Mundial Mujer y Turismo Rural 2020.

Ese breve contexto me lleva a plantear las siguientes preguntas:

  1. ¿No son ya estos motivos suficientes para dejar de lado reyertas políticas y golpeteos absurdos que esconden un interés electorero, para mejor sumar esfuerzos en estrategias de promoción y posicionamiento de la marca Michoacán?
  2. ¿No es Michoacán una entidad con una fuerte vocación turística que posiciona al país ante el mundo?
  3. ¿Por qué entonces reducir el recurso federal que ayudaba a la operación de proyectos que atraían turismo y visitantes, generando importante derrama económica?

Considero que la actividad turística juega un papel relevante para detonar el crecimiento económico de México, además de crear empleos e impulsar el desarrollo de sectores productivos con una visión de un turismo incluyente, de un turismo para todos.

Desde mi punto de vista, la decisión del Presidente Andrés Manuel López Obrador, de castigar severamente el recurso que se destinaban a actividades de promoción turística, ha sido errática y de graves consecuencias para estados que, como Michoacán, tienen una clara vocación turística.

Tan solo en el primer año de la Cuarta Transformación se redujo 44 por ciento el presupuesto y se decretó la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México, del Fideicomiso Público ProMéxico y del Instituto Nacional del Emprendedor. ¡Vaya forma de transformar al país!

Como michoacana celebro que, en medio de ese vendaval contra la industria turística, a la que debemos sumar las constantes alertas emitidas por Estados Unidos, nuestro estado sigue en pie y recibiendo cada año más turistas de todo el mundo.

En 2019 se impuso récord de afluencia turística en Michoacán, con 9 millones 417 mil visitantes, superando así la marca que se tenía desde 2007, de 9 millones 218 mil.

El 2007, por cierto, año anterior al de los granadazos en el centro de Morelia, que sellaron de forma trágica un periodo aciago en materia de violencia para nuestra entidad y con graves consecuencias en las estrategias para atraer al turismo. El entonces gobernador Leonel Godoy, ahora estratega político de Morena, seguramente recuerda esos episodios.

Y le doy otros datos, citando cifras de la Secretaría de Turismo en el Estado: noviembre de 2019 fue el mejor mes del año, al captarse más de un millón de turistas y visitantes; además, tuvimos 16.9% de crecimiento en el número de turistas durante la Noche de Muertos, y del 3.7 % en Semana Santa.

¿Se imaginan los números, si el gobierno federal no hubiera aplicado esos recortes a uno de los ejes estratégicos para el desarrollo económico del país, como lo es el turismo? Nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos es que hoy, mas que nunca, estados como Michoacán deben ampliar sus horizontes y buscar las más importantes vitrinas para promocionar sus destinos y consolidar sus mejores productos turísticos.

No estar presentes, por ejemplo, en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) para conocer las buenas prácticas de otros países, experiencias, culturas y proyectos, habría sido tan errático como la decisión de la 4T, de lesionar uno de los pilares de nuestra economía.

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