Editoriales

Nueva constitucionalidad para Michoacán / Hugo Gama

Hugo Gama es Maestro en Derecho por la Universidad La Salle México, así como abogado especialista en propiedad industrial
Hugo Gama es Maestro en Derecho por la Universidad La Salle México, así como abogado especialista en propiedad industrial

A partir del mes de septiembre tenemos una oportunidad que no podemos dejar pasar, el cambio de gobernantes es un ocasión perfecta para retomar la senda de la constitucionalidad

Morelia, Michoacán, 14 de agosto de 2015.- En varias ocasiones me he dado a la tarea de preguntarle a diversos tipos de perfiles profesionales sobre temas que resultan relevantes para el quehacer cotidiano y principalmente para el público, ¿Qué es la Constitución?  y ¿Qué es constitucionalidad?

Las respuestas que he encontrado en algunas ocasiones han robado mi atención y en otras me han asustado. Refiero que me han asustado porque el origen intelectual de la respuesta proviene de perfiles que en buena medida forman parte del quehacer público, lo cual es un reflejo de la falta de entendimiento de las actividades públicas y del interés colectivo, lo que explica muchas de las fallas de los gobiernos.

La Constitución no puede ser entendida de manera reducida, no se trata simplemente de una ley. Para entender la constitucionalidad, es indispensable entender la Constitución: se trata pues del acuerdo social para determinan la forma de organización y la interacción de los integrantes de esa sociedad, se trata de la manifestación de la voluntad de un pueblo para establecer reglas de convivencia.

En una Constitución se observa el reflejo del desarrollo histórico de una sociedad, su origen, sus luchas, sus cambios, su cultura, su entendimiento y la cosmovisión de su organización. La Constitución es la creadora del Estado, no es el Estado el creador de la Constitución como usualmente se considera.

En la Constitución federal y en la local para Michoacán, se reconoce el origen del poder (soberanía y soberano), como evidencia y afirmación de que el pueblo es el que dio paso a la Constitución y por consecuencia al Estado. No habría Constitución ni Estado sin la voluntad de la población, es decir, lo más importante en cualquier Estado es la población.

La organización de un Estado se encuentra establecida en la Constitución, en su cuerpo encontraremos la decisión social del cómo desea ser gobernado. Se establecen los métodos de la cesión temporal (en nuestro modelo) del poder, y de su ejercicio.

Al cesionario del poder se le señalan cuáles son sus tareas, obligaciones y facultades, se establecen las reglas de convivencia entre los individuos, pero también entre estos últimos y los cesionarios.

Nuestro sistema jurídico, tiene su fuente primaria y original en la Constitución, es decir, el derecho positivo surge hasta que nace la Constitución, pues de ahí dimanan todas las normas jurídicas que van regulando en escala las reglas de convivencia y del ejercicio del poder, mismas que no pueden ser contrarias a su origen.

En el quehacer público la Constitución es la herramienta fundamental para la ejecución de cualquier idea, pues la conducta del sujeto no debe separarse en ningún instante de dicha norma suprema, a eso se le llama constitucionalidad, es decir, todas las resoluciones de aquellos que ostentan el poder (ejecutivo, legislativo o judicial), no pueden separarse en ningún momento de la norma constitucional.

Michoacán ha sido víctima en los últimos años de decisiones que han afectado las reglas de convivencia, los gobernantes no han entendido o no han querido entender que lo principal es la población. La reglas de convivencia está seriamente afectadas, tanto entre los individuos, como entre estos y los gobernantes (nunca había visto una separación entre el pueblo y el gobierno como hasta ahora).

A partir del mes de septiembre tenemos una oportunidad que no podemos dejar pasar, el cambio de gobernantes es un ocasión perfecta para retomar la senda de la constitucionalidad. Desde el funcionario más humilde, hasta el más encumbrado, los tres poderes y los Ayuntamientos deben tener claro el significado de la Constitución, deben tener claro que su actuar no puede alejarse de dicha norma, deben tener claro que cada decisión debe estar pensada en la población, pues solo de esa manera lograremos una nueva constitucionalidad para Michoacán.

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