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CEO de Bosch cuestiona la semana laboral de 40 horas ante la competencia global

Stefan Hartung sugiere la necesidad de mayor flexibilidad para hacer frente al ritmo de trabajo de mercados como el chino

Morelia, Michoacán, 29 de enero de 2026.- Stefan Hartung, consejero delegado de Bosch, ha reabierto el debate sobre la productividad en Alemania al cuestionar si el estándar de 40 horas semanales es suficiente para competir en un entorno global, especialmente frente al dinamismo de China.

En una entrevista para el medio DIE ZEIT, Hartung planteó la necesidad de contar con mayores espacios de libertad en la organización del tiempo de trabajo, particularmente durante las fases críticas de los proyectos. «Cabe preguntarse: ¿bastan 40 horas en cualquier situación para seguir el ritmo del mundo?», señaló el ejecutivo, haciendo alusión al modelo «996» (jornadas de 9:00 a 21:00, seis días a la semana) que predomina en algunos sectores tecnológicos asiáticos.

Esta postura surge en un momento de tensión para el grupo Bosch, que anticipa un 2025 con beneficios reducidos y un 2026 condicionado por los costes de reestructuración y el impacto de aranceles. Paralelamente, la empresa ha implementado medidas contradictorias, como la reducción de jornada en ciertos centros para evitar despidos inmediatos, mientras mantiene planes de recorte que podrían afectar a cerca de 22,000 empleados a nivel mundial.

El directivo enmarcó su demanda no como un aumento genérico de horas, sino como una búsqueda de flexibilidad operativa para responder con rapidez a la competencia internacional, en un contexto de enfriamiento del ciclo industrial y una creciente presión por la eficiencia en el sector automotriz y tecnológico.

El consejero delegado de Bosch, Stefan Hartung, ha intensificado su crítica hacia el calendario regulatorio de la Unión Europea, calificando la prohibición de las ventas de nuevos vehículos con motor de combustión para 2035 como una “invención europea” que perjudica directamente a la industria local frente a competidores globales.

Hartung argumentó que Europa se ha impuesto un marco regulatorio más rígido que el de otros grandes mercados, como el de China, donde tecnologías como los híbridos enchufables (PHEV) y los eléctricos con extensor de autonomía (range extenders) siguen teniendo una demanda sólida y apoyo institucional. Según el directivo, la señal regulatoria en el Viejo Continente desincentiva el desarrollo de soluciones puente que podrían ser económicamente viables y tecnológicamente eficientes para reducir emisiones de CO2.

El ejecutivo de la multinacional alemana defendió la neutralidad tecnológica, sugiriendo que la transición debe ser “gobernada” a través de incentivos y no de prohibiciones tajantes. Esta postura ha resonado en un contexto donde la Comisión Europea, a finales de 2025, presentó una propuesta para flexibilizar los objetivos, sugiriendo una reducción del 90% de emisiones en lugar del 100% para 2035, abriendo una ventana para vehículos que no sean exclusivamente eléctricos de batería.

Finalmente, el debate planteado por Hartung subraya el temor de una parte del sector industrial alemán e italiano a que la apuesta exclusiva por la electrificación acelere la pérdida de empleos y debilite la competitividad ante fabricantes asiáticos, quienes operan en entornos con normativas más flexibles y diversificadas.

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