Organizan congreso a 100 años de la Cristiada en México
El evento conmemorativo reunirá a especialistas, historiadores y clérigos para analizar la defensa de la fe católica frente a la "Ley Calles"
Cancún, Quintana Roo, 09 de enero de 2026.- En el marco del centenario del inicio de la Guerra Cristera (1926-1929), la ciudad de Cancún ha sido elegida como sede del Primer Congreso Cristero. Este encuentro busca rescatar la memoria histórica de un periodo donde miles de católicos mexicanos se levantaron en armas bajo el grito de «¡Viva Cristo Rey!» ante las restricciones religiosas impuestas por el gobierno federal.
El congreso tendrá lugar en la parroquia de San José Luis Sánchez del Río —santo mártir de dicho conflicto— y contará con el respaldo de la Diócesis de Cancún-Chetumal.
Ponentes destacados:
El programa incluye a expertos en apologética, historia y defensa de derechos civiles:
- P. Juan Razo García: Reconocido sacerdote y conferencista mexicano.
- P. Javier Olivera Ravasi: Doctor en Filosofía e Historia, director del proyecto «Que No Te La Cuenten» (QNTLC).
- Uriel Esqueda: Líder de la plataforma Actívate, dedicada a la defensa de la libertad religiosa en el México contemporáneo.
Contexto Histórico: 100 años de la «Ley Calles»
El congreso conmemora los eventos derivados de la Constitución de 1917 y, específicamente, la promulgación de la Ley de Tolerancia de Cultos (Ley Calles) en julio de 1926, la cual:
- Desconocía la personalidad jurídica de la Iglesia.
- Prohibía la educación religiosa.
- Expulsaba a sacerdotes extranjeros y limitaba el número de ministros locales.
“Para los cristeros, la fe católica era parte de su ser, de su vida y de su entraña; no se podían concebir sin ella”, afirmó Mons. Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, administrador apostólico de la diócesis local, al destacar la relevancia de recordar a los más de 200 mil mártires que dejó el conflicto.
Hacia una reflexión sobre la libertad de culto
En el marco de los preparativos para el Primer Congreso Cristero, el Obispo Pedro Pablo Elizondo Cárdenas profundizó en la carga histórica y espiritual del movimiento, destacando que el grito de «¡Viva Cristo Rey!» fue, en su origen, una confesión de fe definitiva frente a la muerte.
El prelado detalló que, durante los interrogatorios de los soldados federales, el «¿quién vive?» obligaba a los católicos a elegir entre la lealtad al régimen o su convicción religiosa, convirtiendo a la frase en un lema de esperanza y valentía para el campesinado mexicano.
Mártires y la Lucha por el Reconocimiento
El congreso recordará a las figuras más emblemáticas que entregaron su vida durante la persecución, destacando que la personalidad jurídica de la Iglesia no fue recuperada en México hasta la reforma de 1992.
Figuras destacadas de la Cristiada:
- San José Sánchez del Río: Asesinado a los 14 años, símbolo de la juventud cristera.
- Beato P. Miguel Agustín Pro: Sacerdote jesuita cuya ejecución fue fotografiada para amedrentar al pueblo, logrando el efecto contrario.
- Beato Anacleto González Flores: Conocido como el «Maestro», patrono del laicado mexicano.
Teología vs. Fe del Pueblo
Mons. Elizondo aclaró que, mientras en la jerarquía eclesiástica existían debates teológicos sobre la legitimidad de las armas, la gente sencilla de estados como Michoacán, Jalisco y Guanajuato actuó desde el corazón.
“El pueblo no hacía elucubraciones; para ellos, defender su fe era defender a su familia, su matrimonio y sus valores. Era una fe encarnada por la que valía la pena dar la vida”, puntualizó.
El Reto del Estado Laico
Uno de los puntos centrales del diálogo será la crítica a la interpretación histórica del Estado Laico en México. El obispo lamentó que, en la práctica, este concepto se ha utilizado a menudo como un «anticlericalismo» que busca desplazar la libertad religiosa de la esfera pública.
¿Por qué es relevante hoy?
A 100 años del inicio del conflicto, el congreso busca que las nuevas generaciones entiendan que la libertad de culto es un derecho humano fundamental que fue conquistado con el sacrificio de miles de mexicanos.
Durante la presentación del Primer Congreso Cristero, el Obispo Pedro Pablo Elizondo Cárdenas lanzó una reflexión crítica sobre el estado actual de la libertad religiosa en México, denunciando los intentos históricos y contemporáneos por silenciar la voz de la Iglesia en la esfera pública.
A un siglo del inicio de la Guerra Cristera, el prelado señaló que aún persisten prejuicios que buscan confinar la práctica religiosa exclusivamente al interior de los templos, limitando el derecho de laicos y clérigos a expresarse en medios de comunicación y espacios educativos.
Los retos de la libertad de expresión
Mons. Elizondo alertó sobre la existencia de una «ley mordaza» implícita que impide que el nombre de Dios sea mencionado en ambientes estatales o escolares, bajo una interpretación rígida del Estado laico.
- Limitación mediática: Lamentó que se cuestione la facultad de los ciudadanos de fe para manifestar sus convicciones en medios de comunicación masivos.
- El miedo político: Señaló que existe un temor infundado de que la religión se convierta en un «enemigo político», cuando el poder de la Iglesia es estrictamente espiritual y moral, no temporal ni económico.
- Sana Laicidad: La definió como la apertura para respetar tanto a quien cree como a quien no, garantizando el derecho de pensamiento y las celebraciones públicas.
Justicia histórica: Recuperar la memoria
Uno de los objetivos primordiales del Congreso en Cancún es combatir el olvido institucional. Según el obispo, el sistema educativo y la cultura oficial han intentado «borrar» el pasaje de la Revolución Cristera de la historia nacional.
“Es necesario que se estudie, que se escriba, que se hagan congresos y películas. Fue un hecho histórico que debe recordarse con justicia; no podemos ignorar un episodio donde el pueblo defendió lo que más amaba”, puntualizó.
La fuerza de la fe pública
Pese a los intentos de restricción, el prelado destacó ejemplos de la vitalidad de la fe en México, como las peregrinaciones que reúnen a más de 13 millones de personas en la capital del país. Sin embargo, advirtió que la vigilancia debe ser permanente para evitar retrocesos en los derechos de conciencia de los mexicanos.
(CON INFORMACIÓN DE: ACIPRENSA)




