Sucesos

¿Qué es el Diálogo Nacional por la Paz y por qué es clave para México?

Frente a la violencia que atraviesa al país, la Iglesia Católica lo impulsa como un camino de escucha a las víctimas y de construcción de soluciones desde la sociedad para sanar el tejido social

Morelia, Michoacán, 22 de enero de 2026.- ¿Es posible construir la paz en un país marcado por la violencia cotidiana, las desapariciones y el miedo que viven comunidades enteras? Frente a esta realidad, la Iglesia Católica en México, junto con diversos actores sociales, decidió pasar de la indignación al compromiso activo.

Ante la grave crisis de violencia que atraviesa México, la Iglesia Católica, a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), impulsó un proceso nacional para escuchar a las víctimas y proponer rutas concretas de reconstrucción del tejido social, en conjunto con organismos empresariales, académicos, eclesiales y de la sociedad civil, como la CONCANACO SERVYTUR, CANACINTRA, la Unión Social de Empresarios de México (USEM), comunidades religiosas, universidades, centros de formación policial y organizaciones de acompañamiento a víctimas.

El P. Jorge Atilano González Candia, S.J., director ejecutivo de esta iniciativa, comentó que el objetivo central del Diálogo Nacional por la Paz es “transitar de la indignación por la violencia a la construcción de soluciones locales y nacionales que fortalezcan la seguridad, la justicia y el tejido social”.

¿Cuál es el origen del Diálogo por la paz? Del dolor a la acción

El Diálogo Nacional por la Paz tuvo su origen en el asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, ocurrido en Cerocahui, Chihuahua, en junio de 2022. Este hecho se convirtió en un parteaguas para la Iglesia en México, que decidió abrir un amplio proceso de escucha ante el dolor acumulado por miles de homicidiosdesapariciones y desplazamientos forzados que afectan a familias y comunidades enteras.

A partir de entonces se realizaron más de mil foros y conversatorios en todo el país, con la participación de alrededor de 20 mil personas. En estos espacios se escucharon las voces de víctimas, entre ellas familias buscadoras y comunidades afectadas por la violencia, así como agentes pastorales, académicos y ciudadanos. Todo este proceso de escucha dio origen a la Agenda Nacional de la Paz, el documento rector del Diálogo, explicó el p. Jorge Atilano González.

De acuerdo con el director ejecutivo, uno de los objetivos específicos ha sido “crear una Agenda Nacional de Paz que recoja las mejores prácticas y propuestas ciudadanas, derivadas de más de mil conversatorios y decenas de foros, para convertirlas en políticas públicas aplicables en los tres niveles de gobierno”.

La Agenda Nacional de la Paz: diagnóstico, horizonte y ruta

La Agenda Nacional de la Paz es el principal documento orientador del Diálogo Nacional por la Paz, la cual fue elaborada mediante un proceso de escucha nacional y sistematizada por especialistas en seguridad, justicia y reconstrucción del tejido social.

En dicho documento se plantea, en primer lugar, realizar un diagnóstico de las causas estructurales de la violencia que vive el país. A partir de ello, propone un Horizonte de paz, centrado en la dignidad humana y el bien común, así como una ruta de trabajo con acciones concretas, medibles y evaluables.

De esta Agenda se desprenden 14 acciones locales, pensadas para impulsarse desde la sociedad civil y las comunidades, por ejemplo proyectos de prevención de la violenciaacompañamiento a víctimas, fortalecimiento comunitario y promoción de la justicia restaurativa; así como 7 acciones nacionales, que requieren la intervención coordinada de los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal.

No obstante, el P. Jorge Atilano González subrayó que el Diálogo “no busca una solución que dependa únicamente del gobierno, sino promover una corresponsabilidad entre la sociedad civil, las iglesias, las universidades, el sector empresarial y las autoridades, a fin de reconstruir las instituciones desde la base”.

La Iglesia insiste en el camino de la paz porque no podemos resignarnos a la violencia. Escuchar a las víctimas, reconstruir el tejido social y atender las causas profundas del daño es una responsabilidad ética y pastoral. La paz no se impone; se construye desde abajo, con corresponsabilidad social, justicia restaurativa y participación ciudadana”, resaltó.

​Segundo Diálogo Nacional por la Paz: estructura y alcance

El Diálogo Nacional por la Paz continúa avanzando y entra ahora en una etapa clave. Hace unos días se dieron a conocer los pormenores del Segundo Diálogo Nacional por la Paz, que se llevará a cabo del 30 de enero al 1 de febrero de 2026, en el ITESO de Guadalajara, Jalisco.

Este segundo encuentro marcará el paso de la escucha y el diagnóstico a la consolidación de acciones concretas. En él se presentarán los avances alcanzados, así como el rumbo que tomará la iniciativa y sus principales directrices para los próximos años.

Para este encuentro se espera la participación de más de mil 370 personas, representantes de diversos sectores sociales, entre ellos obispossacerdoteslaicosjóvenesvíctimas constructoras de pazempresariosacadémicosorganizaciones de la sociedad civiluniversidadesautoridades locales y miembros de otras confesiones religiosas. Con ello, se busca consolidar un movimiento pluralhorizontal y apartidista, con las víctimas en el centro del proceso.

Durante el diálogo se presentarán 10 metodologías concretas para la construcción de paz, las cuales ya han sido implementadas en distintos territorios del país. Asimismo, el P. Jorge Atilano González subrayó que este esfuerzo convoca de manera especial a autoridadesiglesiasempresarios y jóvenes a sumarse a esta exigencia social y a asumir un compromiso activo en la construcción de la paz.

De acuerdo con el sacerdote jesuita, estas líneas de acción buscan incidir en las causas profundas de la violencia y no únicamente en sus consecuencias. En ese sentido, añadió que el Diálogo “busca priorizar una visión de justicia restaurativa, enfocada en atender a las víctimas y recuperar el respeto a la dignidad humana, más allá del castigo meramente punitivo”.

Conversatorios por la Paz: metodología y buenas prácticas

Uno de los pilares del Diálogo Nacional por la Paz son los Conversatorios por la Paz, una metodología participativa que puede implementarse en parroquiascomunidades eclesialesescuelascolectivos ciudadanos o instituciones públicas, explicó el P. Jorge Atilano.

Un conversatorio es un espacio de diálogo horizontal en el que participan de 6 a 150 personas, organizadas en grupos pequeños para facilitar la escucha. El proceso se basa en el respeto, el cuidado mutuo y la participación plural.

Existen dos niveles de diálogo. El primer nivel es aquel en el que las personas dialogan sobre un tema específico; el segundo es el espacio donde se comparten resonanciasaprendizajes y se construyen consensos.

El objetivo, señaló el director ejecutivo del Diálogo, es recuperar la sabiduría ciudadanasistematizar la palabra y cultivar “semillas de buen convivir” que se traduzcan en proyectos locales de pazprevención de la violencia y reconstrucción del tejido social.

Una apuesta pastoral y social

Finalmente, el p. Atilano González, quien también ha acompañado a las Familias buscadoras, aseguró que el Diálogo Nacional por la Paz es una propuesta abierta y no partidista, que convoca a la sociedad civilempresariosdirectivos escolaresgobiernos locales y comunidades eclesiales.

“En este proceso, la Iglesia busca caminar junto a otros actores para responder, desde la verdad, la justicia y la participación ciudadana, a la demanda de paz en el país”, afirmó.

(CON INFORMACIÓN DE: DESDE LA FE)

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