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Morena en llamas: Rafael Barajas «El Fisgón» y su polémica “cátedra” de ética

En un tono que ha sido calificado por críticos y militantes como "pedagógico y condescendiente", sentenció que muchos integrantes del partido requieren "cursos urgentes y prolongados de ética y austeridad"

Ciudad de México, 30 de enero de 2026.- La temperatura interna en el partido oficialista ha alcanzado un nuevo punto de ebullición. Rafael Barajas, mejor conocido como “El Fisgón” y director del Instituto Nacional de Formación Política (INFP), ha desatado una ola de críticas tras sus recientes declaraciones donde recrimina la «falta de principios» de diversos cuadros de su propio movimiento.

“Hacemos formación, no milagros”

En un tono que ha sido calificado por críticos y militantes como «pedagógico y condescendiente», Barajas sentenció que muchos integrantes del partido requieren «cursos urgentes y prolongados de ética y austeridad». Ante los constantes escándalos y divisiones internas, el caricaturista soltó la frase que ya circula como sentencia institucional: “Nosotros hacemos formación, no milagros”.

Esta declaración ha sido interpretada por analistas políticos como un intento de deslinde: si un funcionario de la 4T falla, no es un error del sistema o del partido, sino una «falla individual» por no haber asistido —o entendido— las clases del INFP.

Los puntos de fricción:

  • Superioridad Moral bajo examen: El movimiento que llegó al poder con la bandera de la «honestidad valiente» ahora enfrenta el cinismo de tener que educar a sus propios representantes en conceptos básicos de ética pública.

  • La purga de los «Impuros»: Barajas ha adoptado una postura combativa, no solo contra la oposición externa y la política de Estados Unidos, sino contra los «enemigos internos». El discurso de los «puros» contra los «impuros» amenaza con fragmentar aún más los comités estatales.

  • Guerra en dos frentes: Mientras «El Fisgón» eleva el tono contra las presiones externas (específicamente Washington), la verdadera batalla parece librarse en los chats de WhatsApp y las asambleas locales de Morena, donde los «tuitazos» sustituyen al debate de ideas.

«Cuando el desastre es ajeno, lo llaman corrupción; cuando es propio, dicen que es falta de formación». — Comentario recurrente en redes sociales tras el anuncio de los nuevos diplomados.

¿Diplomado o expulsión?

La incertidumbre crece entre la militancia: ¿estos cursos son realmente para formar mejores servidores públicos o son el filtro para decidir quién se queda con las candidaturas y quién termina con una «boleta de expulsión» o, en el mejor de los casos, un exilio dorado en alguna embajada?

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