DestacadasEditorialesPolítica

Es «Tiempo de Mujeres», sólo cuando conviene

Llamar "machos" a un colegiado con amplia mayoría femenina es un despropósito y una falta de respeto a la trayectoria profesional de las mujeres que ahí deciden

Morelia, Michoacán, 07 se abril de 2026.- En el ejercicio del poder, las palabras nunca son inocentes; son declaraciones de principios.

Cuando el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, decidió arremeter contra el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) calificando sus medidas como actos de “machos calados”, no solo lanzó un dardo retórico de baja estofa; lo que hizo fue exhibir una preocupante intolerancia a la autonomía y una profunda desconexión con la realidad de las instituciones que lo vigilan.

Resulta paradójico —por no decir cínico— que un mandatario, que ha utilizado continuamente su slogan cansino y hueco: «es tiempo de mujeres», utilice una expresión cargada de una supuesta crítica al patriarcado para descalificar una resolución que buscaba, precisamente, salvaguardar la equidad y prevenir la violencia política de género.

Es el mundo al revés: el gobernante que concentra el aparato estatal se presenta como víctima de un «machismo institucional» cuando las reglas del juego le resultan incómodas.

Irónicamente, lo que vuelve la declaración de Ramírez Bedolla no solo agresiva, sino francamente absurda, es la composición actual del órgano que tanto critica:

El Consejo General del IEM es un espacio donde la paridad no es un discurso, sino una realidad palpable: está conformado por cinco consejeras y solo dos consejeros.

Entonces, llamar «machos» a un colegiado con amplia mayoría femenina es un despropósito y una falta de respeto a la trayectoria profesional de las mujeres que ahí deciden. Al utilizar este adjetivo, el gobernador incurre en una doble falta:

  • Invisibiliza a las mujeres: Al englobar la decisión bajo un estigma masculino, borra la autoridad y el criterio de las cinco consejeras que validaron la medida.

  • Tergiversa la lucha feminista: Utiliza conceptos de género para defender su derecho a intervenir en la contienda, vaciando de contenido una lucha legítima para convertirla en un escudo personal.

La alergia a la independencia

Lo que realmente parece incomodar en Casa Michoacán no es el género de los consejeros, sino su no dependencia o sujeción a él.

De tal suerte, las medidas cautelares del IEM no son sugerencias, son mecanismos de control diseñados para que quienes ostentan el poder no inclinen la balanza electoral con el presupuesto y el micrófono público.

Al intentar ridiculizar al árbitro, Bedolla busca deslegitimar cualquier intento de fiscalización. Si el árbitro es «macho» o «conservador», sus decisiones dejan de ser legales para volverse, ante los ojos de sus seguidores, una persecución ideológica.

Instituciones bajo fuego

No es un incidente aislado, sino un síntoma de una época donde la fiscalización se interpreta como agravio. Que un gobernador ignore —o decida ignorar— que está increpando a un consejo mayoritariamente femenino bajo términos de «machismo» es una señal de alerta sobre su falta de argumentos jurídicos.

Las instituciones electorales están para ser respetadas y si el gobernador se siente «censurado» por un consejo integrado mayoritariamente por mujeres que solo aplican la ley, el problema no es el «machismo» del IEM; el problema es su propia dificultad para entender que, en democracia, el poder tiene límites.

Y esos límites no se borran con descalificaciones que, además de autoritarias, resultan ridículamente fuera de lugar.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba