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Trump sugiere una posible “toma de posesión amistosa” de Cuba

Estas declaraciones las hizo el presidente de estados unidos a periodistas que lo esperaban al salir de la Casa Blanca

Washington D.C., 27 de febrero de 2026 .- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó hoy la posibilidad de una “friendly takeover” (toma de posesión amistosa) de Cuba, al afirmar que el gobierno de la isla está en conversaciones con Washington y atraviesa una situación de “graves problemas” económicos y energéticos.
En declaraciones a periodistas al salir de la Casa Blanca rumbo a Texas, Trump señaló: «El gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en un gran problema. No tienen nada en este momento, pero están hablando con nosotros, y tal vez tengamos una toma amistosa de Cuba. Muy bien podríamos terminar teniendo una toma amistosa de Cuba después de muchos, muchos años».
El comentario se produce en un contexto de colapso agudo en Cuba, con escasez extrema de combustible, apagones prolongados, protestas crecientes y un deterioro humanitario que ha forzado al régimen a buscar negociaciones discretas con EE.UU.
La administración Trump, con el secretario de Estado, Marco Rubio a la cabeza, ha intensificado la presión mediante sanciones y bloqueos al suministro de petróleo venezolano, principal sostén energético de la isla.
El término “toma de posesión amistosa” —un eufemismo empresarial para una adquisición consensuada— generó reacciones inmediatas entre la diáspora cubana en Florida y redes sociales, donde muchos lo interpretan como el posible fin del régimen castrista tras casi 67 años en el poder.
Sin embargo, no hay detalles concretos sobre mecanismos, plazos o condiciones de tal escenario, y fuentes oficiales no han confirmado avances formales más allá de contactos preliminares.
La declaración llega semanas después de incidentes fronterizos marítimos —incluido uno mortal entre fuerzas cubanas y una embarcación estadounidense— y en paralelo a operaciones agresivas contra el narcotráfico en el Caribe.
Analistas ven el comentario como una forma de Trump de proyectar fuerza y aprovechar la debilidad cubana para forzar cambios, aunque sin anunciar acciones militares o intervencionistas directas.
Por ahora, la frase queda como una provocación retórica de alto impacto en un momento de máxima vulnerabilidad para La Habana.

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