Jitomate, un lujo que desaparece de los anaqueles
Inflación de la canasta básica vuela al 8% impulsada por crisis en el campo mexicano
Morelia, Michoacán, 14 de abril de 2026.- Lo que comenzó como un ajuste estacional se ha transformado en una crisis de suministro y precios sin precedentes en la última década.
El jitomate, columna vertebral de la dieta mexicana, no solo ha alcanzado precios prohibitivos que rozan los $90.00 pesos por kilo en zonas urbanas, sino que ha comenzado a «evaporarse» de los anaqueles de grandes cadenas de autoservicio como Walmart, dejando a los consumidores frente a cajones vacíos o producto de ínfima calidad.
¿Pero, por qué no hay jitomate?
La escasez en las tiendas departamentales el resultado de un «efecto pinza» donde convergen la negligencia logística, sequía y la inseguridad:
Durante las últimas semanas de marzo y los primeros días de abril, la red carretera del país ha sufrido bloqueos intermitentes y paros nacionales de transportistas y campesinos.
Para un producto perecedero como el jitomate, tres días de retraso en carretera significan la pérdida total de la carga.
Las grandes cadenas, que dependen de una logística muy puntual, han preferido dejar los espacios vacíos antes que exhibir productos en mal estado o pagar fletes con sobrecostos por inseguridad.
En Sinaloa y Sonora, motores agrícolas del país, la reducción de la superficie sembrada para este ciclo fue drástica. Los productores, asfixiados por la falta de créditos agrícolas y una sequía que no dio tregua en el primer bimestre, redujeron sus hectáreas para minimizar riesgos.
A esto se sumó una helada tardía en Florida, Estados Unidos, que disparó la demanda del jitomate mexicano para exportación, dejando al mercado nacional las «sobras» a precios altísimos.
Además, el conflicto persistente en Medio Oriente ha mantenido los costos de los fertilizantes y el diesel en niveles críticos, elevando el costo de producción por kilo a niveles que muchos pequeños agricultores ya no pueden sostener.
De esta suerte, las cifras del INEGI son contundentes: el jitomate registró una inflación anual del 126.3% al cierre de marzo de 2026.
Mientras la inflación general del país intenta mantenerse bajo control, la inflación de la canasta básica vuela por encima del 8%, impulsada principalmente por los productos del campo.
Este fenómeno evidencia la vulnerabilidad de la seguridad alimentaria en México. Es una ironía trágica que, siendo uno de los mayores exportadores de jitomate en el mundo, el ciudadano promedio en Morelia o la Ciudad de México, deba pagar cuatro veces más que hace un año, o simplemente no encontrar el producto.
El panorama no ofrece un alivio inmediato. Según el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), el mercado se encuentra en su fase más crítica y se espera que la oferta comience a normalizarse paulatinamente con la entrada de las cosechas de mayo de las zonas del Bajío y el centro del país.
Sin embargo, los especialistas advierten que el precio difícilmente regresará a los niveles de $15 o $20 pesos.
La nueva realidad de costos de producción y menos apoyos para el campo, apunta a que el jitomate se estabilizará en un piso mucho más alto, posiblemente entre los $35 y $45 pesos, marcando un nuevo estándar de carestía para la cocina mexicana.




