El reconocimiento político del PT
Y sí, Michoacán está en la lista de prioridades del Partido del Trabajo, que mantiene vivas las esperanzas de tomar el timón de la coalición
Morelia, Michoacán, 23 de junio de 2026.- Cada uno de los partidos o fuerzas, ahora que habrá un método de selección para los aspirantes a puestos de elección popular, se prepara para mostrar su fuerza y su poder de convocatoria. En la izquierda, específicamente en la coalición Seguimos Haciendo Historia, hay una reconfiguración, producto de las decisiones que vienen en puerta para un número sustancial de espacios que se avecinan.
No es poca cosa: son diecisiete gubernaturas, la disputa por las posiciones de San Lázaro, así como la prueba de fuego para imponerse en los ayuntamientos. En ese reacomodo, sobra decir, también está la batalla por el control de las alcaldías de la Ciudad de México, donde siempre se ve una fuerte y álgida confrontación por lo relevante que es la capital del país. Con todo esto, evidentemente, hay razones suficientes para definir alianzas, estrategias y procesos de organización.
Aunque mucho se habla y se ha ido especulando sobre la coalición que hace poco reafirmó su responsabilidad, existe un verdadero motivo para revalidar la coalición. Además de la afinidad, desde luego, el PT ha sellado un pacto de unidad con Morena porque existe un compromiso auténtico con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; o sea, no se trata solo de signar un acuerdo, sino de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspecto. Siendo así, se presenta una oportunidad inmejorable para demostrar que la unión, que tendrá una prueba de fuego mayúscula, es el mejor antídoto para doblar a una oposición que está contra las cuerdas.
En todo caso, resulta sustancial mantener esta alianza sin sobresaltos ahora que hay voluntad de la dirigencia nacional del partido guinda. Ellos, en voz de Ariadna Montiel, han sido los portavoces para darle el crédito al poder político que ha ido acumulando el Partido del Trabajo.
Lo que se ha forjado nuevamente, producto de la revalidación de una alianza, luce imparable. De entrada, podemos decir que la dirigencia nacional de Morena, al menos en lo que se percibe, le está dando un trato como se merece al PT. El Partido del Trabajo, por ejemplo, ha dejado de ser un partido pequeño. Desde hace muchos años, luego de consolidar su fuerza, ha demostrado capacidad y poder de convocatoria. En pocas palabras, ha ganado terreno y, por ende, ha incrementado sustancialmente su estructura territorial.
Todo eso, evidentemente, ha sido fundamental para influir en resultados o, de plano, ha hecho la diferencia para ganar elecciones. Es, viendo la perspectiva, una columna vertebral que no se le puede subestimar ni mucho menos menospreciar.
Hay muchos detalles y pormenores que nos llevan a concluir que el Partido del Trabajo, por méritos propios, ha aumentado su militancia y simpatía. La confirmación de todo ello es el número de posiciones que ha ganado en el legislativo federal, lo mismo que los ayuntamientos.
En retrospectiva, sabemos que Veracruz y Durango son la mejor constancia de que el PT, sin renunciar a su estilo, ganó terreno cuando muchos los desestimaban. Por eso y por muchas razones se ha ganado a pulso el respeto, básicamente el de la presidenta de México. Fue ella misma, a través de Ariadna Montiel, la que cicatrizó cualquier herida que se produjo bajo la tutela de Luisa María Alcalde, otrora presidenta de Morena.
Hoy, así debe asumirse, el PT es un partido consagrado. De hecho, hemos sido testigos de ese crecimiento, pero sobre todo el liderazgo que llama poderosamente la atención. Gracias a esa base social, aunque muchos queden helados, el PT tiene derecho a puestos de elección popular.
A todas luces, por ejemplo, es válida la aspiración legítima que se han ido esbozando, máxime ahora que el PT tiene un fuerte respaldo en el trabajo de base. Ese peso político, a plenitud, es fundamental capitalizarlo en posiciones claves. Precisamente allí destacan los enclaves de Zacatecas y Michoacán. Este último, por cierto, suena con mucha intensidad en la mesa de negociación. Se habla de que puede existir un consenso para evitar las pugnas y las fracturas.
Y sí, Michoacán está en la lista de prioridades del Partido del Trabajo, que mantiene vivas las esperanzas de tomar el timón de la coalición. Es verdad, el PT no tiene la militancia que ha contabilizado Morena; sin embargo, está políticamente al mismo nivel y, por ende, tiene en sus manos el mismo margen de maniobra para hacer valer su derecho de abanderar entidades y distritos federales.
Cuando sea necesario, en efecto, Reginaldo Sandoval sabrá marcar los tiempos y apretará para ser merecedores no solo del reconocimiento, sino partícipes de las posiciones que, a plomo, son dignos de cobijar.
Michoacán: El consenso y la negociación le abren la puerta al PT




