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Científicos de la UNAM localizan ejemplares vivos del conejo de San José en el Golfo de California

La especie endémica se consideraba oficialmente extinta al no contar con registros científicos desde 1904

Ciudad de México, 16 de junio de 2026.- En lo que ha sido calificado como un hito monumental para la biología y la conservación a nivel global, un grupo de científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) localizó ejemplares vivos del conejo de San José (Sylvilagus mansuetus). Esta especie endémica de la Isla San José, ubicada en el Golfo de California, no contaba con un registro visual o científico certero desde el año 1904, lo que había llevado a la comunidad internacional a darla oficialmente por extinta.

El hallazgo se concretó durante una expedición de monitoreo ecológico orientada a evaluar los impactos del cambio climático en los ecosistemas insulares del noroeste mexicano. Para sorpresa de los investigadores, las cámaras de fototrampeo de alta resolución instaladas en las zonas más densas y áridas de la isla captaron las primeras imágenes nítidas del pequeño mamífero, cuyas características físicas corresponden con exactitud a los registros morfológicos coloniales.

Tras los primeros avistamientos digitales, el equipo multidisciplinario desplegó un protocolo de búsqueda directa que permitió la captura temporal, examen clínico y posterior liberación de tres ejemplares sanos: dos hembras adultas y un macho joven. Los análisis genéticos preliminares realizados en los laboratorios de la máxima casa de estudios confirmaron al cien por ciento el linaje evolutivo puro de la especie, descartando cualquier tipo de hibridación con otros lagomorfos de la región de Baja California Sur.

El conejo de San José se caracteriza por su tamaño compacto, pelaje de tonalidades grisáceas con destellos amarillentos y, principalmente, por unas orejas notablemente más cortas en comparación con los conejos continentales, una adaptación evolutiva propia de su aislamiento insular. Los biólogos explicaron que su aparente desaparición durante más de un siglo se debió a sus hábitos estrictamente nocturnos, sus complejos sistemas de madrigueras subterráneas y una drástica reducción poblacional provocada por la introducción histórica de depredadores exóticos.

Históricamente, la introducción humana de especies como gatos ferales, perros y cabras en la isla rompió el delicado equilibrio ecológico de este territorio de apenas 120 kilómetros cuadrados, diezmando las fuentes de alimento y refugio del mamífero. La presencia de estos depredadores, sumada a la caza descontrolada a principios del siglo pasado, obligó a los pocos sobrevivientes a desplazarse hacia los terrenos más escarpados e inaccesibles del centro de la isla, manteniéndose ocultos del ojo humano.

Ante este «milagro biológico», la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anunció que ya se trabaja en la reconfiguración urgente del estatus del suelo de la Isla San José para otorgarle la máxima categoría de protección federal. Asimismo, se implementará un cerco sanitario y un programa permanente de erradicación de fauna nociva con el objetivo de salvaguardar el hábitat crítico donde la pequeña población ha logrado resistir de manera anónima.

Este hallazgo no solo representa una segunda oportunidad para una especie que se consideraba perdida para siempre, sino que también enciende una luz de esperanza para otros proyectos de conservación de fauna en peligro crítico dentro del territorio nacional. La comunidad científica internacional ha celebrado el suceso, calificándolo como un recordatorio contundente de la resiliencia de la biodiversidad mexicana y de la necesidad de mantener esfuerzos constantes de exploración científica en zonas aisladas.

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