Día de la Candelaria: origen y significado de la fiesta del 2 de febrero
El origen de esta fiesta está en la Biblia. En México es una celebración llena de expresiones de fe popular
Morelia, Michoacán, 30 de enero de 2026.- Cada año, a principios del mes de febrero, vemos a miles de fieles que se dirigen a las parroquias llevando a sus Niños Dios en una canasta adornados de flores y con veladoras (candelas) que simbolizan la luz de Cristo, para rememorar el momento en que María y José llevaron a Jesús al templo para presentarlo ante Dios, tal y como lo marcaba la ley de Moisés, a dicha celebración se le conoce como el Día de la Candelaria, ¿pero cuál es su significado?
El significado del Día de la Candelaria, festividad que celebra la Iglesia católica, no puede entenderse sin dos pasajes importantes que se señalan en la Biblia, y con los que se cierra el ciclo de la Navidad: La Purificación de la Virgen María y la Presentación del Niño Jesús al templo.
¿Cuándo se celebra el Día de la Candelaria?
La fiesta de la Candelaria se celebra el 2 de febrero de cada año, esto es, 40 días después de la celebración de la Navidad. Esta celebración coincide con la fecha en la que la Virgen María y San José llevaron a Jesús al templo para presentarlo ante Dios, tal y como lo marcaba la tradición judía, que también establecía que toda mujer que diera a luz debía presentarse para purificarse y dar gracias por el nacimiento de su hijo.
En México, las expresiones públicas de fe popular por este día son amplias y giran sobre todo alrededor de la imagen del Niño Dios, que este día se lleva a la iglesia para estar presentes en la celebración Eucarística y para que se les bendiga.
Origen y significado del día de la Candelaria
En el tiempo de Jesús, la Ley de Moisés prescribía que todas las mujeres debían presentarse al templo 40 días después de haber dado a luz para purificarse. Aunque María dio a luz a Jesucristo sin perder su virginidad, ella se presentó en el templo para cumplir con lo que prescribía la Ley.
José y María habían llevado consigo al Niño Jesús como también marcaba la Ley, que a los 40 días de nacido, todo varón judío debía ser presentado en el templo.
De acuerdo con el evangelista Lucas (Lc. 2,22-40) vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso. Conducido por el Espíritu Santo fue al templo al mismo tiempo que María y José. Tomó al niño y exclamó:
“Ahora, Señor, según Tu promesa, puedes dejar a Tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a Tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos; Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.
Tomando en cuenta las palabras del anciano Simeón, que llama a Jesucristo “Luz para alumbrar a las naciones” (Lc 2, 28-32), la Misa de este día inicia con bendición de velas encendidas con las que los fieles entran en procesión.
Con el paso de los años, la fiesta se centró cada vez más en llevar a los niños de la familia al templo para recibir la bendición. En México, desde hace varios siglos, la costumbre del día de la Candelaria es presentar la imagen del Niño Dios al templo para que sea bendecida.
¿Qué dice la Biblia sobre la celebración del Día de la Candelaria?
En el Libro del Levítico (12, 1-8) se señala:
“El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
‘Di a los israelitas lo siguiente: cuando una mujer quede embarazada y dé a luz un varón, será impura durante siete días, como cuando tiene su periodo natural. El niño será circundado a los ocho días de nacido. La madre sin embargo continuará purificándose de su sangre 33 días más. No podrá tocar ninguna cosa consagrada ni entrar en el santuario, mientras no cumpla el término de su purificación… estas son las instrucciones en cuanto a los nacimientos de los niños o de niñas. Si la madre no tiene lo suficiente para un cordero, podrá tomar dos tórtolas o dos pichones de paloma, uno para ofrecerlo en holocausto y otro como sacrificio para el pecado; entonces el sacerdote pedirá el perdón de ella, y ella quedará purificada del flujo de su sangre’”.
En el Nuevo Testamento, el Evangelio de San Lucas (2, 21) señala:
“A los ocho días circundaron al niño, y le pusieron por nombre Jesús, el mismo nombre que el ángel le había dicho a la Virgen María antes de que estuviera encinta.
“Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según la Ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Lo hicieron así porque en la Ley del Señor está escrito: ‘Todo hijo varón será consagrado al Señor’. Fueron pues a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o un par de pichones de paloma”.
Fue en este pasaje bíblico cuando uno de los sacerdotes del templo, de nombre Simeón, profetizó a la Virgen María:
“Ahora, Señor, tu promesa está cumplida, puedes dejar que tu siervo muera en paz. Porque ya he visto la salvación que has comenzado a realizar a la vista de todos los pueblos, la luz que alumbrará a las naciones y que será honra de tu pueblo Israel”.
¿Por qué bendecir y vestir al Niño Dios?
La imagen del Niño Jesús, que muchas familias mexicanas tienen en sus casas y que incluso pasa de generación en generación, es sólo eso, una imagen que nos recuerda que el Hijo de Dios se hizo hombre por nosotros.
El Niños Dios se le lleva a la iglesia cada 2 de febrero, en el marco de la celebración del Día de la Candelaria, para recordar el momento en que María y José llevaron a Jesús al templo para presentarlo ante Dios.
Al tener presente que esa imagen representa a Nuestro Salvador recién nacido, es que se le trata con dignidad, devoción y amor, por ello se le limpia y se viste de manera apropiada, además de que se le coloca en un lugar especial en nuestro hogar. Todo esto es una forma de rendirle homenaje a Jesús, nuestro Señor.
Tradicionalmente la celebración del Día de la Candelaria concluye con una fiesta en la que el principal platillo son los ricos tamales (verdes, de mole, rajas, quesos o de dulce) acompañados de un atole (champurrado, de fresa, vainilla, maíz o cualquier otro sabor).
Según la tradición, la persona encargada de pagar los tamales y atole es aquella que al momento de partir la Rosca de Reyes encontró a la figura con la imagen del Niño Dios. Esta celebración es un motivo muy importante para que los miembros de la familia de reúnan nuevamente para festejar la presentación del Niño Jesús en el templo y con ella cerrar el ciclo de la Navidad.
¿Es necesario que los Niños Dios tengan padrinos?
El revestimiento del Niño Dios se convirtió en un acto de religiosidad popular familiar y comunitario. La figura se levanta y arropa por la madrina que se encargó de arrullarlo y acostarlo durante la Nochebuena. Este ritual representa el momento en el que la Virgen María llevó a su hijo al templo después de nacer. En caso de no contar con una madrina o un padrino, puede hacerlo uno mismo o alguien más por iniciativa propia.
¿Cada cuánto se pueden bendecir?
En México, la fiesta fue asumiendo rasgos propios. Se popularizó la costumbre de bendecirlo el 2 de febrero, presentando la imagen del Niño Dios ya revestida. Estas prácticas expresan el deseo de que la luz de Cristo acompañe la vida cotidiana de las familias.
¿Es obligatorio tener un Niño Dios?
Revestir la imagen del Niño Dios forman parte de los usos y costumbres del pueblo mexicano. Son expresiones culturales que convocan a las personas a manifestar su religiosidad popular y a reunirse después en un ambiente de convivencia fraterna. Sin embargo, es importante reconocer que muchas de estas prácticas, aunque valiosas, son más bien expresiones culturales locales y no necesariamente universales dentro de la Iglesia católica, pero inspiradas a partir del Evangelio.
¿Por qué se comen tamales el Día de la Candelaria?
En cuanto a la influencia prehispánica para que el 2 de febrero se coman los tamales, es importante destacar el hecho de que de manera coincidente el día en que se celebra la presentación de Jesús en el templo y la purificación de la Virgen María, los mexicas celebraban el principio del Atlcahualo -inicio de temporada de siembras. En esta fiesta se llevaba a bendecir el maíz que luego se sembraría como tributo a los dioses Tláloc y Chachitlicuetl con el fin de obtener buenas cosechas.
Esta coincidencia de fechas y celebraciones fue muy importante y tomada en cuenta por los sacerdotes españoles que llegaron durante la conquista para llevar a cabo la evangelización de los habitantes de las nuevas tierras, por medio de un sincretismo entre las tradiciones prehispánicas y las de la Iglesia católica.
Por esa razón, en México se volvió una costumbre que en lugar de bendecir el maíz se lleve a bendecir la imagen del Niño Dios a la iglesia y para celebrarlo se comieran los tamales, que era uno de los platillos más comunes y deliciosos en todas las culturas prehispánicas.
(CON INFORMACIÓN DE: DESDE LA FE)




