Gobierno federal prohibirá el uso de efectivo en gasolineras y casetas de cobro
La medida que iniciará en septiembre de 2026 busca digitalizar todos los pagos de combustibles y peajes mediante tarjetas o CoDi
Morelia, Michoacán, 24 de abril de 2026.- El panorama para los automovilistas y transportistas en México está a punto de cambiar de manera radical y, para muchos, preocupante. Tras una reunión privada en Palacio Nacional con empresarios del sector energético, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó una medida que promete sacudir la economía cotidiana: a partir de septiembre de 2026, el uso de efectivo quedará prohibido para el pago de combustibles y peajes en casetas.
La medida establece que todo pago de gasolina y derecho de vía deberá realizarse exclusivamente mediante tarjetas bancarias o el sistema CoDi (Cobro Digital) del Banco de México. Si bien el argumento oficial es eliminar intermediarios y reducir el cobro de comisiones para los gasolineros, la realidad para el consumidor es otra.
Esta transición forzosa hacia la digitalización deja en una posición vulnerable a un sector masivo de la población que aún depende del efectivo o que no tiene acceso pleno a servicios bancarios. ¿Qué pasará con quienes no cuentan con una tarjeta de crédito o débito activa al momento de cargar combustible en una emergencia?
La urgencia de esta medida surge en un contexto de tensión entre el Gobierno y los empresarios gasolineros. La administración federal ha expresado su «preocupación» por el incumplimiento en los precios pactados: mientras el compromiso era mantener el diésel en 28 pesos por litro, se han detectado estaciones que ya superan los 30 pesos. De igual forma, la gasolina Magna ha rebasado el techo esperado de 23.99 pesos en diversas regiones.
A pesar de que el Gobierno asegura que los gasolineros recibirán sus pagos «de manera directa y sin comisiones» bajo el nuevo esquema, los empresarios han manifestado su alarma por la reducción de sus márgenes operativos ante los crecientes costos logísticos. Esta presión financiera sobre las estaciones de servicio suele terminar, invariablemente, trasladándose al precio final que paga el ciudadano.
Detrás de la digitalización del pago se esconde un control más estricto por parte de las autoridades. La presidenta ha instruido al SAT y a la Secretaría de Hacienda revisar a fondo el cálculo del IEPS y la operatividad de las estaciones. Para el consumidor, esto significa que cada litro de gasolina cargado quedará registrado en el sistema financiero, eliminando el anonimato que permitía el efectivo y obligando a una bancarización forzada para poder transitar por el país.
Con septiembre a la vuelta de la esquina, la incertidumbre crece: ¿podrá la infraestructura tecnológica de las gasolineras y las carreteras soportar el flujo masivo de transacciones digitales sin colapsar? Por ahora, lo único seguro es que el billete de banco dejará de tener valor en la gasolinera, y el consumidor quedará a merced de la conectividad y las políticas bancarias para poder mover su vehículo.




