Editoriales

El respaldo del PT apuntala la ventaja de Morón en Morena

Alianzas estratégicas y cercanía con la dirigencia nacional definen el rumbo de la coordinación

Morelia, Michoacán, 20 de junio de 2026.- El proceso interno de Morena, desde que experimentó un auge, siempre constituye un enredo. En algunos casos, recuerdo, eso ha significado puntos de quiebre como el que protagonizó Cristóbal Arias con Morena en pleno asunto electoral del 2021 en Michoacán. Más allá de eso, su postulación por el Partido Fuerza por México jamás representó una amenaza. De hecho, constituyó una pésima decisión que, al final de cuentas, terminó por enterrar a una expresión que nunca figuró una posibilidad.

Eso, por lo tanto, nos sirvió como referente para saber que, dentro del formato de la 4T, el vehículo cuenta y mucho. Al exponerse ese fenómeno, claro está, quienes aspiran saben la importancia que posee la marca como tal. Así lo corroboran las encuestas y, de paso, la oleada de apoyo que jala la imagen de la presidenta de la República, que será un factor que incline la balanza.

Viéndolo así, entendemos con mucha claridad que la verdadera batalla que se tiene que librar es en el interior del seno de Morena. Por eso cada uno de los participantes, a la par de las estrategias territoriales, toma una postura para manejar los temas con mucha cautela.

Es, de hecho, numerosa la concentración de aspectos que hay que llevar a cabo para afianzarse en esas altas preferencias que, en retrospectiva, son las que han llevado a cada uno de los perfiles a la anhelada coordinación de la defensa del voto. Con esa premisa, cada uno expone sus cualidades y fortalezas que proyecta. Unos más que otros, por ejemplo, arrancaron con la enorme ventaja de contar con el apoyo de muchas estructuras. Llama la atención el caso particular de Raúl Morón. Él, sumado al respaldo del grueso de la militancia morenista, sumó al Partido del Trabajo a favor de su causa.

Como ha ido ocurriendo en otras entidades, Morón recibió el respaldo total de las estructuras del Partido del Trabajo. Al tener efectos inmediatos, el legislador no solo allanó su camino, sino que fortaleció el posicionamiento interno. Me refiero a que ensanchó las posibilidades de llegar más embalado a una candidatura que va en pleno ascenso.

De hecho, los votos que aportó el PT hicieron que el senador tomara la delantera con mayor margen del segundo lugar, que es el que se disputan con vehemencia. No debe quedar duda de que lo que aconteció vino a mover el tablero preelectoral para que el maestro y exlíder sindical se haga cargo de la coordinación de la defensa del voto, mucho más ahora que muchos militantes y simpatizantes de Morena están cerrando filas.

Además de las encuestas, que son la llave de acceso, Raúl Morón les lleva una enorme ventaja en lo que respecta a la cercanía con la presidenta, Claudia Sheinbaum. Ella, como en su momento lo hizo Andrés Manuel López Obrador, ha tomado el control absoluto de la dirigencia nacional.

Desde que se anunció la llegada de Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, se alimentó más la idea de que no se permitirá que los perfiles se salten las trancas o, de plano, se rasguen las vestiduras en esa batalla abierta sin cuarteles que, a falta de un árbitro interno, ha dejado algunos estragos que pueden subsanarse ahora que se anuncie al ganador de una metodología.

Sabemos que hay tensiones fuertes; sin embargo, las señales son muy claras como para ir adelantando qué sucederá. Es verdad, hay un nerviosismo de saber qué pasará en este proceso donde todos los protagonistas han entrado al territorio.

Precisamente allí, ahora que es momento de buscar el respaldo del grueso de la población, la figura de Raúl Morón se posiciona en este instante que reforzó y ensanchó sus chances con la suma del Partido del Trabajo y de liderazgos como Reginaldo Sandoval, que saben a la perfección operar este tipo de ejercicios. De hecho, eso provocó una sensación de mayor participación en las asambleas que se están llevando a cabo, pues de ese activismo depende mucho la capacidad de continuar articulando.

Raúl Morón tiene más futuro que los demás participantes. De entrada, ha obtenido más respaldo de las bases y, lo más sustancial, el de la propia presidenta, con quien se entrevistó hace unos días en Palacio Nacional. Con esta, al menos desde el sexenio en particular, es la segunda vez que el senador acude a un encuentro de primer nivel con la jefa de Estado.

Pocos pueden presumir esa interlocución y cercanía que, sabemos, se remonta a los tiempos estudiantiles y el paso de Sheinbaum por las comunidades indígenas. Sumado a ello, hay otras cosas que también podemos decir que serán cruciales para desplazar a quienes participan. Una de ellas, como si estuviera hecho a la medida, Morón sabe tejer y operar acuerdos, básicamente en las fases decisivas. A Cristóbal Arias, por ejemplo, lo superó con mucha categoría hace más de cinco años. Poco tiempo después, ante una lista larga de aspirantes, les ganó la carrera para encabezar la fórmula del Senado.

En todos esos casos que mencionamos, inclusive, ganó en medio de una lucha álgida. De hecho, la encuesta le dio el triunfo en ambos procesos. La historia, ahora que se han alineado los planetas, está predeterminada a repetirse para que Raúl Morón sea el candidato de la coalición Seguimos Haciendo Historia.

El PT y la ampliación del margen competitivo en la coalición

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