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Michoacán gasta 30 mdp por diputado mientras la austeridad queda en el discurso

El Poder Legislativo local opera con un recurso de mil 209 millones de pesos que sitúa el costo por diputado en 30.2 millones anuales

Morelia, Michoacán, 12 de marzo de 2026.- En un ejercicio de transparencia que ha dejado al descubierto las profundas asimetrías del gasto público en México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reveló los presupuestos de los Congresos locales para este 2026. Los datos no solo son fríos, sino alarmantes para Michoacán: el estado se consolida como una de las entidades con la legislatura más onerosa del país.

Cifras que pesan: Un Congreso de «oro»

De acuerdo con la información oficial, el Congreso del Estado de Michoacán opera con un presupuesto de 1,209.1 millones de pesos. Si esta cifra se divide entre los 40 integrantes de la Legislatura, el resultado es una bofetada a la realidad económica del ciudadano promedio: cada diputado le cuesta a los michoacanos 30.2 millones de pesos al año.

Con estos números, Michoacán se atornilla en el «Top 3» de los congresos más caros de todo México, compitiendo de cerca con entidades que tienen una densidad poblacional o una actividad económica significativamente mayor.

¿Eficiencia legislativa o burocracia dorada?

La crítica no reside únicamente en la cantidad de ceros en el cheque, sino en el retorno de inversión social. Mientras el estado enfrenta retos críticos en materia de seguridad, infraestructura vial y salud, el Poder Legislativo mantiene una estructura de costos que parece inmune a la política de «austeridad republicana» que se pregona desde la cúpula nacional.

El contraste es inevitable:

Costo por diputado: 30.2 millones de pesos.

Realidad estatal: Salarios mínimos que apenas cubren la canasta básica y municipios con carencias estructurales históricas.

¿Qué justifica que un legislador michoacano represente un gasto tan elevado? ¿Se traduce este presupuesto en leyes de mayor impacto, en una fiscalización rigurosa del gasto público o en una cercanía real con sus distritos?

El silencio de la productividad

Históricamente, el Congreso de Michoacán ha sido señalado por el exceso de asesores, bonos opacos y una estructura administrativa inflada que consume la mayor parte del presupuesto, dejando poco margen para la labor legislativa de fondo. Al ser exhibidos desde el Ejecutivo Federal, la pregunta queda en el aire para la ciudadanía: ¿Realmente «se desquita» lo que cada diputado nos cuesta?

La brecha entre el costo de la clase política y el bienestar de los representados nunca ha sido tan evidente. En un estado con las carencias de Michoacán, tener un Congreso «de primer mundo» en costos, pero con resultados cuestionables, no es solo un exceso presupuestal, es una deuda ética con el pueblo.

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